La rutina de los repartidores de apps en Neuquén dejó de ser solo trabajo y pasó a ser una actividad de riesgo. Robos, violencia y la falta de regulación configuran un escenario cada vez más complejo para quienes pasan gran parte del día —y la noche— en la calle.
Desde el sector advierten que la situación llegó a un punto crítico. “Somos blanco constante de robos, sobre todo cuando trabajamos de noche. Ya se volvió algo habitual”, relató Federico Garbalena, trabajador de PedidosYa, en diálogo con Canal 7.
El problema no es solo la inseguridad en sí, sino sus consecuencias directas: motos y bicicletas robadas que dejan a los repartidores sin su herramienta de trabajo. “Cuando te sacan eso, te dejan sin ingreso. Es gravísimo”, remarcó.
Ante este panorama, los trabajadores decidieron avanzar por varios frentes en busca de respuestas. Por un lado, impulsan en la Legislatura un proyecto para regular la actividad, una deuda pendiente que —aseguran— podría mejorar tanto la seguridad como las condiciones laborales.
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La iniciativa, promovida por el diputado Francisco Lepore, busca establecer un marco legal que contemple derechos básicos, medidas de protección y reglas claras para quienes trabajan a través de plataformas. En el sector miran el proyecto con expectativa, aunque reclaman urgencia: “Hace tiempo que venimos pidiendo lo mismo. Necesitamos condiciones mínimas para poder trabajar”, insistió Garbalena.
En paralelo, también se intensificaron las gestiones con autoridades provinciales y fuerzas de seguridad. Hubo reuniones en Casa de Gobierno y contactos con la Policía, pero los repartidores consideran que las soluciones avanzan demasiado lento frente a una problemática que crece día a día.
“La inseguridad es lo más urgente. Estamos todo el tiempo expuestos, especialmente a la noche”, advirtieron.
Mientras tanto, y ante la caída de ingresos, los trabajadores empezaron a buscar alternativas propias para sostener la actividad. Una de ellas es fomentar la propina directa por parte de los clientes, ya sea en efectivo o mediante transferencias.
Para eso, planean sumar a sus mochilas códigos con sus alias, facilitando pagos digitales rápidos. “Es una forma de darnos una mano entre todos”, explicaron.
Con el proyecto aún en debate, desde el sector coinciden en que Neuquén tiene la oportunidad de marcar un precedente en la regulación de plataformas. Si avanza, podría significar un cambio de fondo en una actividad que hoy se mueve entre la informalidad, la exposición y la incertidumbre.
La rutina de los repartidores de apps en Neuquén dejó de ser solo trabajo y pasó a ser una actividad de riesgo. Robos, violencia y la falta de regulación configuran un escenario cada vez más complejo para quienes pasan gran parte del día —y la noche— en la calle.
Desde el sector advierten que la situación llegó a un punto crítico. “Somos blanco constante de robos, sobre todo cuando trabajamos de noche. Ya se volvió algo habitual”, relató Federico Garbalena, trabajador de PedidosYa, en diálogo con Canal 7.
El problema no es solo la inseguridad en sí, sino sus consecuencias directas: motos y bicicletas robadas que dejan a los repartidores sin su herramienta de trabajo. “Cuando te sacan eso, te dejan sin ingreso. Es gravísimo”, remarcó.
Ante este panorama, los trabajadores decidieron avanzar por varios frentes en busca de respuestas. Por un lado, impulsan en la Legislatura un proyecto para regular la actividad, una deuda pendiente que —aseguran— podría mejorar tanto la seguridad como las condiciones laborales.
La iniciativa, promovida por el diputado Francisco Lepore, busca establecer un marco legal que contemple derechos básicos, medidas de protección y reglas claras para quienes trabajan a través de plataformas. En el sector miran el proyecto con expectativa, aunque reclaman urgencia: “Hace tiempo que venimos pidiendo lo mismo. Necesitamos condiciones mínimas para poder trabajar”, insistió Garbalena.
En paralelo, también se intensificaron las gestiones con autoridades provinciales y fuerzas de seguridad. Hubo reuniones en Casa de Gobierno y contactos con la Policía, pero los repartidores consideran que las soluciones avanzan demasiado lento frente a una problemática que crece día a día.
“La inseguridad es lo más urgente. Estamos todo el tiempo expuestos, especialmente a la noche”, advirtieron.
Mientras tanto, y ante la caída de ingresos, los trabajadores empezaron a buscar alternativas propias para sostener la actividad. Una de ellas es fomentar la propina directa por parte de los clientes, ya sea en efectivo o mediante transferencias.
Para eso, planean sumar a sus mochilas códigos con sus alias, facilitando pagos digitales rápidos. “Es una forma de darnos una mano entre todos”, explicaron.
Con el proyecto aún en debate, desde el sector coinciden en que Neuquén tiene la oportunidad de marcar un precedente en la regulación de plataformas. Si avanza, podría significar un cambio de fondo en una actividad que hoy se mueve entre la informalidad, la exposición y la incertidumbre. Trabajadores aseguran que la violencia en las calles se volvió habitual y exigen medidas urgentes.



